No fue culpa mía que mi doctor quisiera inducirmelo

Por: Lenaymar Rodríguez

“Cuando la cabeza estaba casi asomada, el médico me dijo que no pujara y con ambas manos hizo presión en dirección a la cabeza de Aymar, saco su cabeza sin que yo hiciera ese trabajo.”

Recordar es vivir, aunque a veces queremos olvidar lo no tan bonito de nuestra historia de parto, sólo con haberla vivido basta para recordarlo toda una vida. Por eso les digo a mis amigas y conocidas embarazadas, oriéntate, conoce, busca información, apodérate de tu parto para que tu primera experiencia sea la mejor de tu vida y no sueñes ilusionada con que la próxima será mejor.

La semana cuarenta de mi embarazo, fui a mi visita rutinaria a ver si había dilatado algo o botado el tapón mucoso, pues el ginecólogo se empeñaba en inducir los partos pasadas las cuarenta semanas de gestación de mi bebé, aunque uno puede llegar hasta las cuarenta y dos semanas. Mi esposo fue conmigo a la cita, me preparé para el chequeo vaginal cuando sentí este súper dolor bien intenso, el ginecólogo le dice a mi marido que me agarre la mano. Yo no podía hablar del dolor que todavía sentía. Esta fue la parte más dolorosa de mi embarazo y parto. El ginecólogo me saco manualmente el tapón mucoso y me dilato a uno (1). Nos citó para verlo al otro día en el Hospital para inducirnos el parto ya a las cinco de la mañana.

En el Hospital llegamos como a las cuatro de la madrugada ya que deseábamos un cuarto privado. Ya el médico estaba en el hospital pues tuvo una cesárea de emergencia. Tan pronto me ingresaron, me pusieron suero, las correas para monitorear los latidos del bebe y me pusieron un gel vaginal y a esperar. Más o menos una hora después, el médico llegó y me rompió fuente,  puso pitocina y le puso un monitor a la bebé en la cabeza, (Esto creó una laceración y una cicatriz en su cabeza. Claro, luego aprendimos que este monitor no es necesario)

Yo estaba en dos centímetros. En dos centímetros me quedé y los dolores estaban corridos y bien fuertes a medio día. Mientras yo pasaba mis contracciones, mi esposo hacia chiste en la sala de parto con todos los que estaban allí. Yo estaba que lo mataba, lo único que le dije con mala cara fue “cállate, si viniste a chistear, vete”. El médico llamó al anestesiólogo para que me pusiera la epidural ya que mi plan de parto incluía la epidural y parir a toda costa vaginalmente de no haber ninguna emergencia. Cuando el anestesiólogo llego mis contracciones estaban más fuertes y no tenía ni un minuto de descanso. El anestesiólogo me aconsejo esperar a que se calmaran las contracciones pero yo le dije que no como pude ya que las contracciones no cesaban y así me puse en posición fetal y me pusieron la epidural. Ya a los diez minutos el dolor estaba que lo podía soportar y a los veinte minutos no tenía ningún dolor. El médico al poco tiempo vino y siguió subiendo las concentraciones de pitocina (lo que causa estrés fetal, para los que no lo saben) para acelerar aun más el parto, cerca de las cinco de la tarde ya estaba en diez centímetros y sentía un poco las contracciones ya que el médico no quiso que me pusieran la ultima dosis de epidural para que yo sintiera las ganas de evacuar y pujara a la nena sin ayuda.

Cuando me dieron unas ganas brutales de ir al baño, se lo dije al médico y este me dijo que me pusiera a pujar que él iba a regresar  después a chequear como iba. Yo le dije que se quedara que la bebé iba a salir en poquito y así fue. Luego de tres pujos, Aymar  Sofia nos bendijo con su presencia. Cuando la cabeza estaba casi asomada, el médico me dijo que no pujara y con ambas manos hizo presión en dirección a la cabeza de Aymar, saco su cabeza sin que yo hiciera ese trabajo. Tan pronto cuando la puje y salió, el médico la agarro por el cuello y las nalguitas y me la enseño. Esperaba que le tiraran fotos pero nadie en sala estaba pendiente a eso, estaba mami, mi hermana Leixa, mi esposo y mi mejor amiga Sigrid. Pedro cortó el cordón umbilical. Y el médico sacó la placenta(Después  aprendimos que la manera correcta de cortar el cordón es cuando la placenta deja de latir, ya que le transmite al bebe, más sangre y oxigenación), la epuso en un envase y ni la miró. (Luego aprendimos que el mirar la placenta te da un historial de cómo el bebe estaba dentro de la barriga y al examinarla  podemos apreciar si la placenta salió completa, ya que si se queda un pedazo de placenta dentro de mama puede causarle una seria infección) . Rápido se llevaron a parte dentro de la sala a la bebépara limpiarla y ella estaba llorando desde que nació, Yo me puse a cantarle la canción del sapo de Atención Atención, que fue la canción más cantada por mi durante mi embarazo y ella se cayó inmediatamente y se puso a buscarme… ¡tan triste!

Luego se la dieron a papá, mientras el médico me limpiaba, que con todo y epidural me molestaba mucho. Mi mejor amiga me comentaba después que el médico me limpio sin cuidado alguno, me trato como un pedazo de carne sacada del refrigerador. Me cogió puntos dentro de la vagina ya que parece que me laceré el lado derecho interior.  Cuando el médico terminó, me dieron a la beb’r para yo lactarla como por diez minutos, Aymar no logró pegarse a las tetes de mamá. Iintenté ambos senos y luego se la llevaron al “nursery” para el chequeo rutinario (por más de dos horas) y ponerle la vacuna.  La madrina le hizo guardia a la bebe en la guardería hasta que llego a la habitación y se quedo conmigo durante toda mi estadía en el hospital. A la habitación fue una persona que daba apoyo a las madres que lactaban y me ayudo a pegarme a la nena, pero fue una enfermera la que me dijo que mis pezones eran bien pequeños y que requería de una pezonera para ayudarme a lactar a la nena ( lo que no había en el momento e improviso con la tapa de un biberón lo que funcionó hasta lacerarme los pechos y ponérmelos en carne viva). Y esto es otra historia…

Leynamar decidió, para su segunda experiencia, un parto en casa. Puedes leerlo aquí.

Las historias de nacimiento publicadas en Historias de Parto, no son de la autoría de ninguna de sus fundadoras (Adamarys Feliciano, Yarilis García o Heidy Norel). La edición a los escritos es parcial y responde  a asuntos de lenguaje.

Un pensamiento en “No fue culpa mía que mi doctor quisiera inducirmelo

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