Mi primera historia de parto

 
Por: Lisnette Burgos
“Estuve toda la noche, madrugada, mañana, mediodía y parte de la tarde con contracciones. Contracciones super manejables, normales, naturales, tan naturales que me permitían dormir entre cada una. Si, así como lees, dormía entre cada contracción.”
Quiero compartir con ustedes mi primera experiencia de parto, no sin antes dejarles saber que de esto hacen ya 13 años, así que espero que mi memoria no me falle y me permita contarles todo tal y como sucedió. Esperando que sea de gran ayuda  y conteste alguna duda que tengan.
En el mes de noviembre del año 1998, en la ciudad de Lancaster, P.A. me entero de la causa de mi atraso menstrual y las incontrolables ganas de comer, se debían a  que estaba embarazada y  ya tenía varias semanas. Fue un embarazo super normal. Nada de mareos, nauseas,  mala barriga,  en fin, solo comer y dormir. Jajaja! De hecho comí tanto que aumenté mucho de peso, pero gracias a Dios, mi bebé y yo disfrutamos de perfecta salud.
Nunca tomé clases de Parto, no me eduqué, no leí nada, no le pregunté a nadie sobre el parto. Quiero mencionar nuevamente que me encontraba en E.U. sin hablar bien el idioma, en compañía de los familiares del Padre de mi Bebé, toda mi familia se encontraba en P.R.
Disfruté de los servicios de un excelente Hospital, unas enfermeras dedicadas a su trabajo y de un maravilloso médico (muy joven para su profesión, en mi opinión  Jejeje) que todo lo que me decía era perfectamente la realidad. Tanto así, que parí en la fecha que desde el principio el pronosticó que sería. Wow! Nunca deja de sorprenderme ese detalle.
El miércoles 6 de julio de 1999, a las 7:00 pm tomé la decisión de ir al Hospital, ya que había ido al baño, y al limpiarme noté un color rosado. Ya se me había indicado que si eso ocurría, fuera al hospital. Una vez allí, me mostraron le cuarto de parto, me pusieron en una cama monitoreada por una pantalla que indicaba los latidos de bebé. Allí rompí fuente e  inmediatamente comenzaron las contracciones  Cada vez que venía una contracción yo me preparaba para recibirla, pues en la pantalla se reflejaba cuando ocurriría. Me aconsejan tomar un baño caliente, ya que el dejar caer agua en la espalda, eso ayuda mucho y relaja los músculos  a mi, no me funcionó  a pesar de estar en completa calma, dentro de mi estaba aterrada (primeriza al fin). Pedí estar acostada nuevamente. No recuerdo que se me estuviera informando cual era mi progreso en centímetros. Pero sí recuerdo que no tan solo se me permitió tener al padre de mi hija en la habitación  sino que estaban, sus padres, la pastora de la Iglesia a la que asistíamos y hasta una vecina. Jaja! No me podía quejar en ese aspecto.
Estuve toda la noche, madrugada, mañana, mediodía y parte de la tarde con contracciones. Contracciones super manejables, normales, naturales, tan naturales que me permitían dormir entre cada una. Si, así como lees, dormía entre cada contracción.  Después de educarme sobre el tema,  entendí la razón de esto; es que  las mujeres contamos con una hormona que nos permite relajarnos a tal grado, (en el proceso del parto) que increíblemente nos podemos dormir entre tanta tensión, ansiedad, nervios y molestias.
En un momento dado, me dieron ganas de evacuar y me indican que comienze a pujar. No recuerdo haberme tardado mucho en este proceso, aprovechaba cada constracción para pujar, y en cada una de ellas respiraba profundo y luego soltaba el aire lentamente (esto ayuda mucho) permite que te concentres en respirar y toleras mejor la molestia de las contracciones  En mi experiencia, describo las mismas como un fuerte dolor menstrual, nada que no podamos manejar. Entre pujos, respiraciones, apoyo familiar, enfermeras y doctor, sin pitocina, sin demerol, sin episiotomía, el jueves 7 de julio de 1999, a las 2:18 de la tarde, pesando 8.7 midiendo 21,  con sus ojos bien abiertos y con su lengüita por fuera naciò mi primogénita, Joelis Nashaly. Tan pronto  cuando ella nació  una anestesia natural invadió mi cuerpo, no me molestaba nada. Me hicieron presión para que expulsara la placenta y eso si molestó mucho.
Lamentablemente no tomé clases de lactancia, así que solo la pegué a mi pecho, pero no funcionó  Tampoco pedí ayuda, ni se me ocurrió extraer la leche materna y luego dársela  En fin, no me orienté sobre nada. Pero de una cosa si estoy segura, y es de que se nos permitió parir de forma natural, cuando mi cuerpo y mi bebé estaban listos. Se respetó nuestro momento, el instante mágico del nacimiento de una líder, que hoy me ayuda con mi segunda bendición.

Las historias de nacimiento publicadas en Historias de Parto, no son de la autoría de ninguna de sus fundadoras ( Adamarys Feliciano, Yarilís García o Heidy Norel). La edición a los escritos es parcial y responde a asuntos de lenguaje.

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3 pensamientos en “Mi primera historia de parto

  1. 🙂 🙂 amiguitaaaa tu historia es muy honesta. Expresaste que no tomaste clases de parto entre otras cosas. Sin embargo demuestra con tus palabras el amor que le tienes a tu hermosa hijaaaa. Abrazosss y bendicionessssss 🙂

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