Historia de Parto de Yarilís Marie

Por: Amarilys Ramos

“¿Podríamos salir adelante con la carga económica? ¿Te amaría tu hermanito de apenas dos años? ¿Qué sexo tendría mi bebé? La felicidad de tu venida fue mitigando cada temor…”

Ser madre es el privilegio más hermoso concedido por Dios a la mujer. Cada embarazo y nacimiento representan una historia de amor entre mamá y su bebé, entre tú y yo…. Narrar esta historia sin incluir tu concepción la dejaría incompleta. Porque en nuestro corazón fuiste concebida mucho, mucho antes.

Era julio de 1980. Recién casados, mi esposo y yo fuimos a pasar nuestra luna de miel a Venezuela y Colombia. Caminando por las calles de Caracas, Venezuela, vimos una tienda de mujer con un rótulo que nos pareció muy especial…. Yarilís. ¡Qué nombre tan hermoso! Decidimos que un día, cuando tuviéramos una hija, se llamaría Yarilís.

El 19 de julio de 1985 comenzó como un día ordinario. A las 7am salimos de casa con prisa y bajando la escalera recordé que no tenía suficiente dinero para poderme efectuar el laboratorio que necesitaba. Tu papá me dio un billete de $20 sin saber que sería el primer dinero, de muchos más, que debería invertir en tiJ. En mi hora de almuerzo acudí al Laboratorio Emmanuel en Humacao y en la tarde, al salir de la oficina, fui a recoger los resultados. Abrí el sobre con ansiedad y cuando leí el resultado mi vida se iluminó… ¡Embarazada nuevamente!
Era el día de nuestro quinto aniversario de bodas así que, esa noche, sentados en la cama de nuestro hogar en Cubuy, le entregué a mi esposo su regalo… el sobre con el resultado del laboratorio. La primera sorpresa fue para mí cuando él leyó el documento y comentó: No entiendo, ¿qué significa esto? Expliqué que ‘pregnancy’ quiere decir embarazo y que el resultado era positivo. Con cara de duda preguntó: ¿Estás embarazada? Al decir que sí nos abrazamos, casi llorando, y comenzó uno de los años más felices de toda mi vida, junto al de tu primer año de vida.

El día de mi primera visita al ginecólogo, el Dr. Emilio Jiménez, recibí la noticia de que al día siguiente debía amanecer en el Hospital del Maestro para realizarme un cerclaje uterino por motivo de mi condición de cérvix incompetente. Traté de convencer al médico de que me interviniera más adelante pero él salía a una convención al exterior a fines de esa semana y quería asegurarse de que mientras él estaba ausente tú estuvieras segura en mi vientre. Lloré muchísimo, pero no había opción… ¡yo también deseaba tenerte segura en mi vientre!

A los seis meses de embarazo ya no me servían los zapatos. Compré unas ‘flats’ blancas en Galería y decidí estrenarlas una noche para ir a parrandear con tu papá. Eran lindas pero resbalaban, así que con mi set de falda y blusa rosada y mi gran barriga, caí al piso sin poderlo evitar. Estuve algunos días amoratada y algo adolorida pero no hubo mayores consecuencias. El propósito de Dios en tu vida iba a guardarte desde el principio hasta la eternidad…

Fue un embarazo feliz, saludable y de mucha bendición. Tenía temores, claro que sí. ¿Podría yo amar a un nuevo bebé tanto como amaba a mi primer hijito? ¿Podría yo atender de forma adecuada a dos bebés aún teniendo un trabajo a tiempo completo? ¿Podríamos salir adelante con la carga económica? ¿Te amaría tu hermanito de apenas dos años? ¿Qué sexo tendría mi bebé? La felicidad de tu venida fue mitigando cada temor…

Y, finalmente, justo a las doce de la noche del día de tu fecha estimada de parto, comenzaron las contracciones. Desperté llena de felicidad. ¡Al fin iba a conocerte!

Nos encaminamos al hospital después de despertar a tío Tony para dejarle a Ivancito, de apenas dos años y medio. El ginecólogo estaba haciendo otro parto en otro hospital, por lo que a través de la noche se mantuvo llamando regularmente por teléfono para verificar nuestro estado. Cada vez que las enfermeras nos visitaban para poder darle el informe al médico tenían que despertarme. Las contracciones continuaban aumentando en intensidad y en frecuencia, pero fue un parto muy bueno donde entre una y otra lograba dormir tranquilamente. Estaba relajada, segura y feliz. Pasé esas horas en paz, a solas contigo, en total control de mi cuerpo y de mi mente sabiendo que en breve estarías en mis brazos.

Entre 7-8am, llegó el médico. Se sorprendió al ver mi estado tan adelantado a pesar de los informes de que dormí durante toda la noche. Me quitó la sutura del cerclaje y dejó pasar a tu papá para acompañarnos hasta que fuera inminente tu llegada. Cerca de las 10am me rompió fuente para adelantar el proceso y en poco rato comenzaron los pujos. Tiempo después naciste tú, tan parecida a tu hermano que no acepté la noticia de que eras una niña. ¿Cómo podías ser nena si te veías idéntica a él? El médico tuvo que presentar la evidencia. ¡Qué sorpresa tan maravillosa!

Había nacido Yarilís, nuestra niña, por largo tiempo deseada. Aún llena de fluidos y de sangre, llorando y con las escasas hebras de cabello pegaditas al cráneo, te besé y te acuné por un momento. Te vi tan pequeña, tan frágil, tan hermosa. ¡Fue amor a primera vista! Era el 6 de marzo de 1986 y, al fin, ¡había nacido mi hija!

Que esta historia de parto sea memoria de paz, fortaleza, gozo y seguridad para ti en tu próximo parto. Allí estaré, no me pierdo esa bendición por nada. ¡Mi hija tendrá una hija!

Amar Ivanna, la que es bendecida por Dios… Te esperamos con anhelo para amarte, cuidarte, mimarte y bendecirte. Serás alegría a nuestra vida y representarás la compasión, la gracia y la misericordia de Dios a toda nuestra familia. ¡Te amamos!

Con amor, Mami.

4 pensamientos en “Historia de Parto de Yarilís Marie

  1. Que hermosa!! Me hizo llorar, que maravilloso cuando entendemos el amor de madre despues que nos convertimos en una. Me imagino esa gran cadena que pasa de generacion en generacion, llena de oxitocina y amor.

  2. tengo que decir que casi no pude leer las ultimas oraciones por las lagrimas en mis ojos, que especial esta historia debe ser para ti Yari, a mi me fascino. A mi me encanta que mi mama me cuente como fue mi proceso tambien… TQM Yari, tienes a una mami muy especial….

  3. !Waoooo que historia! sera posible que entre madre e hija haya tantas semejanzas; el primogénito de ambas fue un varón y su segundo retoño fue un niña que criaran con buenos valores y amor a Dios. Sin conocer a tu mama Yarilis admiro esas familias tan bonitas….

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