SER DOULA ES…

Celebrando la Semana Mundial de la Doula/ Marzo 22 al 28

SER DOULA ES…

Ser doula significa apoyar a una mamá desde ese primer momento que la conoces, compenetrarte con la mamá para conocer sus necesidades, sus miedos y sus anhelos en cuanto al parto.

Ser doula es compartir tiempo con una familia para llegar a tener una relación y que ellos puedan confiar uno de los momentos más sagrados, hermosos y maravillosos que atravesarán como familia, un momento único, inolvidable e irrepetible.

Ser doula es pasar muchas horas investigando y leyendo porque con cada mamá llegan retos y situaciones distintas. Es empaparte de información para proveerle información a la familia y que basados en el conocimiento puedan escoger las mejores decisiones que ellos entienden para ellos.

Ser doula es celebrar cada noticia de embarazo como si fuera la propia. Es saber que luego del parto, TODOS crecerán, ya no serás la misma doula, sino que la experiencia te servirá para ayudar a otras madres.
Ser doula también es saber cuándo callar y respetar. Es mantener ese apoyo que una familia tanto necesita aun cuando su deseo no es igual que lo que yo como doula piense que es lo mejor. Ser doula es conocer que el mejor proceso de cada familia, parturienta y bebé no se encajona a un parto idealizado sino a sus necesidades individuales, lo que los llena a ellos.

Ser doula es abanicar a una mamá cuando siente calor, limpiarle el sudor de la frente y darle sorbos de agua cuando tiene sed. Ser doula es hacer todo lo posible porque esa mamá se sienta cómoda.

Ser doula es fluir y saber que en ocasiones puede ocurrir lo inesperado o no deseado. Es estar ahí para la familia aunque repentinamente los planes tengan que cambiar. Es seguir siendo apoyo, confianza y no abandonar cuando más te necesitan.

Ser doula es respirar con una mamá y acordarle hacerlo cuando le falta el aire. Es bailar y mecerte con ella mientras se le pasa una contracción. Es agacharte y sostenerla cuando le faltan las fuerzas. Es recordarle en todo momento que ella puede, que lo va a lograr, que el momento que tanto había esperado lo está viviendo y que al atravesarlo recibirá el mejor regalo, un hermoso bebé.

Ser doula es saber que en ocasiones debemos hacernos a un lado y darle espacio de intimidad a la pareja. Es permitir que atraviesen ese proceso juntos sin ser un intruso, sabiendo respetar las necesidades de cada uno. Es pasarle un poco de aceite a un esposo que aunque nervioso se encuentroa sumergido en el proceso junto a su esposa y desea darle masajes para hacerle saber a ella que él está ahí.

Ser doula es presenciar muchos milagros de vida y de amor. Es ver la maravilla de la creación en todo su esplendor. Es recibir con alegría, con sonrisas, con lágrimas de regocijo cada vida que llega a los brazos de una mujer que se convierte en mamá. Es respirar profundo cuando mamá recibe a bebé y sonreír porque has sido parte del milagro de la vida

Ser doula es sostener la cabeza de ese bebecito mientras se pega a la teta, ese primer encuentro, cuando su mami está agotada.

Ser doula es dormir junto al teléfono desde el momento que conociste a esa mamá hasta meses después. Es responderle cada vez que lo necesite, sin importar el día, sin importar la hora. Es saber discernir qué es lo que esa mamá necesita escuchar cuando le faltan las fuerzas, cuando no tiene apoyo o cuando piensa que no puede más.

Ser doula es ser confidencial, reconocer que algunos partos a los que asistirás jamás serán divulgados. Que a veces quieres gritar a los cuatro vientos, “ESTUVE EN UN PARTO”, pero no lo harás. Es comprender que cada mujer es protagonista de su historia y que tú sólo eres su sierva, su apoyo y su sostén.

Ser doula es sanar poco a poco la herida emocional que haya dejado tu parto ayudando a otras mujeres y es desear que cada mujer tenga un hermoso parto aunque tú no lo hayas tenido.

Ser doula es dedicarte en cuerpo y alma a un parto, no dormir, comer o tan siquiera ir al baño porque tu rol es acompañar a la embarazada en TODO momento. Es salir de un parto con toda la carga de la parturienta al punto q no puedas expresar lo que tu corazón quiere decir porque estás tan cansada que ni hablar puedes.

Ser doula es llorar con esa mamá cuando le arrebatan un sueño de sus manos. Ser doula es no poder conciliar el sueño al presenciar un nacimiento violentado.

Ser doula es tener muchos bebés aun cuando no sean tuyos. Ser doula es mucho más que estar en un parto. La doula empieza su trabajo con esa familia desde antes y nunca termina.

PERO, ser doula también es…

Ser doula es saber que esa llamada que me está entrando significa que tengo que separar a mi bebé de mis brazos, de su teta y dejarla con una botella, vaso en los brazos de su papá o en última instancia del familiar de confianza que primero aparezca y tenga disponibilidad.

Ser doula es fallarle a mi hijo cuando le dije que iríamos al parque a tirarnos por la chorrera y no poder hacerlo porque me tengo que ir.

Ser doula pudiera ser no estar esa noche de fiebre y molestias en la que mi hija me necesitará porque está atravesando su proceso de dentición.

Ser doula es no tener la certeza de que podré celebrar con mi hijo el cumpleaños número 3 que con tanta antelación le estoy preparando.

Ser doula es recordarle a mi esposo que podemos planificar un hermoso fin de semana de pasear, de amarnos, de compartir, pero que quien sabe y en última instancia se tendrá que quedar él solo en la casa asumiendo su rol de papá.

Ser esposo de la doula significa faltar al trabajo muchos días por quedarse cuidando a sus hijos en casa ya que su esposa se encuentra en un parto. Es recibir menos ingresos esa semana, es no poder notificar con tiempo que llegarás tarde al trabajo o peor, que no llegaras. Es amanecerse con unos pequeños que no logran conciliar el sueño sin los brazos de su mamá.

Ser doula es tener la posibilidad de no disfrutar el primer gateo, los primeros pasos o las primeras palabras de tu bebé.

Ser doula me llena de alegría, mi corazón se regocija ante cada proceso respetado, disfruto con cada familia apoderada y salto de gozo al ver ese bebé llegando al mundo en paz y rodeado de amor. Ser doula es mi pasión, es uno de mis llamados en esta vida. Es el propósito que tengo en estos tiempos. Pero ser doula conlleva mucho más allá de lo que los externos pueden ver o experimentar.

Ser doula es irte de tu casa sin saber a qué hora regresaras. Pero también es regresar corriendo a abrazar a tus pequeños y a contarle a tu esposo, tu confidente, aquel que desde el anonimato comparte esta aventura contigo lo hermoso que has vivido ese día.

Ser doula es estar agradecida de la vida y de las oportunidades.

Ser doula tiene mucho más valor del que monetariamente le pudiéramos poner.

¡Felicidades a todas las maravillosas doulas en esta nuestra semana!

Por: Adamarys Feliciano y Yarilís García
Doulas de parto y nacimiento

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