Mi pequeño duerme, pero no mi voluntad

Soy madre de cuatro, sí de ¡CUATRO! No, no soy una de esas mujeres que ha planificado tener una familia grande, todo lo contrario pero soy fiel creyente de que “el hombre propone y DIOS dispone”. Hoy, no les explicaré como ha sido mi trayectoria como madre, eso, lo dejaré para más adelante, quizás, tal vez. Me limitaré a decirles que no tengo tiempo para aburrirme y que esa es una de las ventajas de tener un súper combo agrandado.

Un secreto: Puedo escribir éste post sólo porque el chiquitín duerme. ¡Shh!

Por varios meses he tenido a la bella Heidy Norel motivándome a participar de una nueva sección en Historias de Parto, hoy, decidí  que era necesario escribir en el espacio que compartimos.  Y ¿por qué hoy? Bueno, sencillo, hace poco comencé una aventura, aquella a la que tanto me negué, aquella que traté por todos los medios de evadir, ¡MATRICULAR A MI HIJO MAYOR EN UNA ESCUELA! (Aquí muchas pensarán: ésta chica es una de esas rebeldes, hippies que hace todo natural y prefiere el homeschooling, más adelante también podremos hablar al respecto) Pues, volviendo a la escuela, le temía tanto al proceso, estaba reacia, en negación, todos me exigían una acción positiva al respecto y yo, en Lalalandia. 

Lo intentamos en varias ocasiones pero el resultado no era el que yo esperaba y es que una madre solo espera lo mejor, nada más. Practico la crianza con apego, así que mi preocupación no era que el nene llorara en la escuela, iba más allá.  Mi hijo tiene una condición congénita, mejor dicho varias, que fueron ocasionadas por un virus durante el embarazo al que pocos conocen Citomegalovirus. A raíz de esto, durante años hemos asistido a un sinnúmero de especialistas, terapistas, patólogas, etc., etc., etc. Algunas han sido seres de luz, ángeles en un camino difícil, otros, prefiero ni recordarlos. 

Ahí está mi razón: Por eso temía tanto matricular a mi hijo en la escuela. TRES veces intentamos recibir los servicios del Departamento de Educación, TRES VECES nos quitamos y preferimos pagar privado. Este verano decidí intentarlo por CUARTA VEZ, me levanté un día y llegué a la escuela. Aún pienso que fue Dios quien me dirigió en el camino.No sé de donde saqué las fuerzas ni como tomé la decisión, solo pasó.

Sorprendida por las buenas intenciones y la empatía de las personas que me atendieron, emprendimos un viaje: el de la vida escolar de mi niño.Estaba positiva… hace tres semanas.  Ya llevamos 3 semanas asistiendo a la escuela, llevamos 3 semanas esperando por evaluaciones, llevamos 3 semanas viendo como sólo hace una tarea a diario en el salón, llevo 2 de 3 semanas viendo como mi hijo no soporta ir a la escuela, TRES semanas en donde lo que quisiera es gritarle a todo el que se me para de frente que el servicio de educación de este país no sirve. TRES SEMANAS…. Mi experiencia se limita a un tiempo de espera, a un número de registro y a un salón contenido de educación que sirve de forma provisional a lo que se acomoda en el salón correspondiente. Escuché tantas historias de terror, hoy, soy parte de una.

El, ya no quiere asistir a la escuela, el salón está prácticamente vacío, no tiene con quien compartir que esté a la par con él, no tiene un amigo con quien pueda correr y jugar pero lo peor de todo es que no tiene una maestra que lo mire a los ojos y vea la GRANDEZA, el MILAGRO que tiene en frente.  Una maestra que diga, “éste será mi niño, porque existe el potencial y YO haré la diferencia en su vida”. 

Podría estar prejuiciada, sólo por ser su madre, pero NO, quien lo conoce, sabe a lo que me refiero. Quien me conoce, sabe que de esto era que deseaba protegerlo, quien está en un lugar similar al mío, sabe cómo me siento y lo que se vive a diario en Educación Especial y en el sistema de Educación Pública de nuestro país.  

Una situación que ocurrió en la mañana me hace reflexionar: “¿Cuántos niños estarán como el mío?¿Cuántas madres sufren porque muchas personas  tratan diferente a sus hijos?  ¿Cuántos se expresan de forma despectiva sobre ellos yno los comprenden solo por ser diferentes? Sí, algo como ésto me ocurrió la semana pasada. 

En mi caso, a El no le importa, él es FELIZ, gracias a Dios hemos criado a un niño que no importa la tempestad siempre tiene una sonrisa dibujada en su rostro. Es a mi como madre, como mujer, como ser humano, hermana, hija, sobrina, como profesional a la que le molesta, a la que le duele, la que no soporta la falta de vocación, la falta de empatía, la poca cordialidad, cooperación etc. etc. de muchos.

Luego de 6 años de experiencia y todo lo que me falta, solo pienso: “¿Quieres trabajar en Educación Especial? NUNCA olvides que los padres/niños son personas, como tú y como yo y que ningún ser humano está exento de un evento catastrófico que cambie la vida. ¿Quieres ser médico especialista? No olvides que además debes ser ¡HUMANO! ¿Tienes un/a hijo/a registrada en el Departamento de Educación? ¡NO TE QUITES! Te encontrarás de todo, al final del día, solo ve a los ojos a tu hijo, todo estará bien!

¡Quéjate, grita, pelea, exige… TU HIJO/A te necesita! ¡No te sientes a llorar! Yo, seguiré en pie de lucha, porque mi hijo lo merece, porque ellos NO me conocen, porque aunque haya personas que desean ayudar genuinamente, quien no está en el camino de estos ángeles por VOCACIÓN, no debe estar cerca y PUNTO.  Es un privilegio tener un ángel como ellos en tu vida, la educación y los servicios a la población de Educación Especial NO deben limitarse al $$$$$$.

A ti que estás pasando por algo similar, ya sea porque te acabas de enterar que tienes un hijo/a especial, porque vas camino a registrarlo/a,o porque tienes una lucha para que reciba los servicios, cuando sientas que no puedes más haz ésta oración, es para ti, para mí, para TODOS. Te prometo que ¡TODO SE PASA!

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

–       Madre Teresa de Calcuta

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