Esclavos del Bisturí

Por: Lizbeth Palacios

“Ya, a las siete de la noche ella no aguantó y comenzó a llorar. Se sentía sola y estaba desesperada. Quería comer, quería salir, quería irse de ese lugar. Una enfermera entró y le dijo al médico: “Rájala que ella está ahí llorando’’. “

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