Tras tu llegada, 13 años cargándote en mis brazos.

Por:
Loarina Ayala Guevara

“Catorce horas más tarde cuando pensé que ya estaba cerca fui al hospital y el médico me dijo que no había borrado cuello ni había dilatado nada, que me iba a poner pitocina, le dije que no y me fui. Tomé esa decisión no porque me hayan orientado de los terribles efectos de la pitocina, sino porque algo dentro de mí me decía que no lo hiciera.”

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Mi promesa, mi primogénito

Por: Keyra Couvertier

“Lloraba todo el tiempo desde ese día, un temor falso se apoderó de mí, mi esposo y mi doula me aconsejaban y yo en negación pensando en si esperaba 1 semana más o iba ese día.”
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Mi conteo regresivo hacia la cesárea

Por: Elizabeth Aldea

“Los “efectos secundarios” de este camino fueron muchos, duros y difíciles. Fue un caminar de ocho años de sanar una herida más emocional que física y la sensación permanente (hasta ese momento) de ser una mala madre.”

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