Mi primer embarazo, mi primera bendición

Por: Ivelisse Cortés

 “Sufrí una episiotomía,  pujé dejándome llevar por mi instinto maternal y escuché ese llanto hermoso q me enamoró. La amé desde el vientre y al verla, la amé aun más.”

Nació el día que eligió el doctor, no mi cuerpo, no la naturaleza. Pero aun así fue el día más hermoso de mi vida, pues vi nacer a mi hija.  Novata al fin, sin ningún tipo de educación, le dije sí a una inducción sin conocer sus riesgos, siendo uno de ellos el peor: la mayoría de las mujeres cuyo parto es inducido, terminan en cesárea.

Inocentemente, lo que yo quería era parir. Ya mi barriga no daba para más y pensaba en que la bebé ya corría peligro,  que no podía pasar de las 40 semanas, pues así me educó mi OB. Luego aprendí que una mujer puede llegar a tener un parto hermoso, sin ningún tipo de riesgo a las 42 semanas.

Me sentí nerviosa, tuve miedo, pero me preparé. El 18 de mayo de 2010, a las 5:00 am estaba llenando papeles, tenía la batita “set” y con mi esposo a mi lado, nerviosa dije: A parir se ha dicho en el nombre de Dios”.  (Recuerdo que fue lo último q dije conscientemente).

A las 6am llega el doctor  a romperme fuente. Fue muy doloroso. Además, me pusieron pitusina. Llegué al hospital en  0 c.m. y luego de varias horas -no recuerdo exactamente cuántas- llega el doctor a revisarme. Estaba en 7c.m. ¡Waoo!¡ Gracias Señor! (jeje) Pero, les cuento que antes de que llegara, estaba exigiendo cesárea y diciendo que no podía más. Mi esposo y mi mamá querían apoyarme, él por un lado me decía: “si mi amor, ¿llamo al doctor?  Estás sufriendo demasiado, que te hagan cesárea”. Mi mamá estaba llorando y le pedí que saliera. Justo cuando mi esposo iba a buscar al médico, yo le decía: “Te dije que voy a parir”.  Ya saben, cambio de humores.

Una vez el doctor llegó y me dijo que estaba en 7c.m., me preguntó si quería algo para el dolor.  De inmediato, respondí que sí. ¿Qué persona con poca educación va a decir que no? Pues, ¡bienvenido el Demerol! Mi esposo me dice: q me veía muy mal, que parecía drogada y  decía incoherencias. En fin, yo no recuerdo nada de eso y tampoco recuerdo q el dolor haya cesado o disminuido. Cada vez que llegaba la contracción quedaba sentada por el dolor.

De lo que me percataba era de que entraban y salían personas. Gracias a Dios el doctor no tenía prisa, y me dejó parir tranquila. Cuando regresó, ya estaba con los pujos y en 9cm. No sé de dónde saqué fuerzas, pero las saqué. Sólo pensaba en que ya quería ver a mi hija nacer. ¡El Demerol  no ayuda ni para el momento de pujar! Pero,  ¡lo logré!

Sufrí una episiotomía,  pujé dejándome llevar por mi instinto maternal y escuché ese llanto hermoso q me enamoró. La amé desde el vientre y al verla, la amé aun más.

El parto duró 10 horas. A las 3:31pm nació mi milagrito de vida, Milehna Sofía, de 6 libras con 13 oz y midió 21 ½. La prepararon y se la llevaron. Yo me quedé pensando: “¿no se supone q cuando nacen, te la peguen a la teta?”. No fue así, luego me pasaron a recovery y allí me la llevaron. Comenzó  a llorar mi pedacito de cielo y yo solita, dejándome llevar por mi instinto, la pequé a mi pecho y disfrutamos todo un año de una lactancia exitosa, de darle lo mejor de mí a mi sol, mi ángel eléctrico.

Las historias de nacimiento publicadas en Historias de Parto, no son de la autoría de ninguna de sus fundadoras (Adamarys Feliciano, Yarilis García o Heidy Norel). La edición a los escritos es parcial y responde únicamente a asuntos de lenguaje.

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