Tras tu llegada, 13 años cargándote en mis brazos.

Por:
Loarina Ayala Guevara

“Catorce horas más tarde cuando pensé que ya estaba cerca fui al hospital y el médico me dijo que no había borrado cuello ni había dilatado nada, que me iba a poner pitocina, le dije que no y me fui. Tomé esa decisión no porque me hayan orientado de los terribles efectos de la pitocina, sino porque algo dentro de mí me decía que no lo hiciera.”

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Renacer

Por: Amanda Rivera

“pujé de pie aguantada de mi esposo, y de esta misma forma bailamos de lado a lado, ayudando al proceso. Pujé aguantando un paño que tiraron alrededor de la cintura de mi esposo donde él tiraba hacia atrás y yo halaba, pujé sentada, pujé y pujé.”

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Lo anhelado, soñado y arrebatado.

Por: Yarilís García

“…”ni muerta me hacen una cesárea” había repetido no solo en mi embarazo sino en muchos momentos de mi vida.”

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Mi Milagro: Alanis Zoé

Por: Lizvette Figueroa 

“El me respondió y  mirándome a los ojos y sujetando mi mano, me dijo estas palabras jamás las olvidaré: ‘Yo confio en ti y creo en ti, tu fuiste creada perfecta para parir y traer esta niña al mundo, pero jamás permitiría que tu y tu niña estén en riesgo.Vamos a esperar, regreso al mediodía y entonces tomaremos una decisión’ 

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Un embarazo perfecto, hasta que…

Por: Liza Ramos

“Traté de no preocuparme de enterrar el sentimiento de angustia, de estar tranquila, pero se convirtió en mi peor pesadilla. Cada vez que alguien me preguntaba para cuándo estaba les decía que para el 16 de agosto “si la nena se lograba acomodar” y me miraban con cara de “Ay Benditooo!”.”

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El punto de vista de papá

Por: Anónimo

“Si fueras mi hija, le haría la cesárea, él respondió. Ella, sólo aceptó y yo… ¿Quién soy yo para cuestionar a un profesional? Esa noche la pasó sola, no nos permitieron estar con ella. En la familia, nadie durmió pensando que algo podría pasar.”
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Mi conteo regresivo hacia la cesárea

Por: Elizabeth Aldea

“Los “efectos secundarios” de este camino fueron muchos, duros y difíciles. Fue un caminar de ocho años de sanar una herida más emocional que física y la sensación permanente (hasta ese momento) de ser una mala madre.”

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Esclavos del Bisturí

Por: Lizbeth Palacios

“Ya, a las siete de la noche ella no aguantó y comenzó a llorar. Se sentía sola y estaba desesperada. Quería comer, quería salir, quería irse de ese lugar. Una enfermera entró y le dijo al médico: “Rájala que ella está ahí llorando’’. “

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Un pedacito del cielo que cambió mi vida pero que no nació como debía.

“Que ironía no, yo era su mamá, la que lo tuvo 9 meses en su vientre y fui la última en verlo dentro de esa sala y solo 30 segundos que a penas me alcanzaron para darle un beso y decirle que lo amaba.”

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